Las Islas Canarias
forman parte de la Macaronesia , que es
el nombre colectivo de cinco archipiélagos del Atlántico Norte, más o menos cercanos al continente africano: Azores, Canarias, Cabo Verde,
Madeira e Islas
Salvajes.
El término procede del griego μακάρων νη̂σοι (makárôn
nêsoi -"islas
afortunadas"-), la morada de los héroes difuntos según la mitología, en el extremo
Occidente.
Las islas poseen muchos aspectos naturales (botánicos y
zoológicos), geológicos y climatológicos en común: son, por ejemplo, de origen volcánico y acogen una particular flora y fauna con
abundantes endemismos.
A estas islas se añade el llamado enclave macaronésico africano, una zona de
la costa africana situada aproximadamente entre las Canarias y Cabo Verde (es decir, entre la costa del Sáhara Occidental y el río Gambia),
que comparte algunas de las especies endémicas de los archipiélagos
macaronésicos.
El clima macaronésico viene determinado por los vientos
dominantes, los alisios y el siroco, las corrientes oceánicas (corriente de Canarias) y su latitud geográfica. Abarca desde el clima oceánico,
templado y húmedo de Azores y Madeira, hasta el tropical suave con pluviosidad muy escasa e
irregular en Cabo
Verde.
Como pueden comprobar, tenemos muchas cosas en común,
merecedora de nuestro respeto a nuestra biodiversidad.

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